domingo, 26 de octubre de 2008

la soledad también enseña

Locura


De espaldas a la cama
le doy la cara al vaso.

Sábanas que se quedan en paz son
muertos que se enfrían,
flores que se pudren,
promesas que se vencen,
dedos q te acusan,
un guardia de seguridad que te saca a la calle y no te deja regresar,
la respuesta a la pregunta que no me quiero hacer,
puertas que se cierran y a último momento te das cuenta que dejaste las llaves dentro,
un gusto amargo que parte de la boca y abarca todo lo que te rodea,
la razón de este poema,
el más preciado perfume que recuerda un condenado a muerte,
ángeles caídos en desgracia,
mis demonios de la guarda,
la piedra con la que siempre tropiezo,
el mal recuerdo de mis bellas mujeres,
un corte de manga,
la bofetada en la otra mejilla,
sueños que se marchitan/pesadillas que florecen,
un pasaporte al olvido,
heridas con sal,
alfileres en las venas,
arena en los ojos,
el ingenio de una mente macabra,
los oídos que no me escuchan cuando grito,
esperanzas condenadas al exilio,
el vaso vacío mientras otros brindan,
pelos en la garganta,
ilusiones vestidas de fracaso,
animales de carroña que te ven agonizar y esperan,
ventanas que se rompen y dejan pasar aires de invierno.

¿Sobre qué colchones estarán derrumbadas
las mujeres
que con gusto,
con asco
o por equivocación
se dejaron derribar por mí?


¿Qué estará haciendo ahora
la próxima mujer que aparecerá en mi vida?
(Aún no la conozco y ya la extraño)

Me doy vuelta y una señorita
me hace señas con el dedo para que vaya con ella
y voy sabiendo que no está,
es otro consuelo que se esfuma,
es otro regalo del alcohol.

para las q me inspiraron con su ausencia

¿Cuánto?

¿Cuánto vale un buen beso?
¿Cuánto por ver amor en los ojos que uno ama?
¿Cuánto para saber lo que verdaderamente dicen los ojos de una mujer?
¿Cuánto por una caricia cuando se está solo?
¿Cuánto para que el teléfono suene y aparezca esa voz que uno extraña
y te diga “No verte me hace mal”?
¿Cuánto por dejar de sentirme así de mal por no poder decirle al oído lo que siento?
¿Cuánto por mis errores, por lo que no hice, por lo que perdí?
¿Cuánto por estas lágrimas que nadie ve porque no hay nadie?
¿Cuánto?

¿Cuánto por no elegir mal a las mujeres?
¿Cuánto para no enamorarme de las mujeres que me eligieron mal?

¿Cuánto para que no me mientan?
¿Cuánto para que no me engañen ni me traicionen?


¿Cuánto para que el amor dure mucho más que el olvido?
¿Cuánto para que a un amor le siga otro y no haya tiempo para el olvido?
¿Cuánto para que el olvido sea “olvido” y no “extrañar”?

¿Cuánto para volver al momento en que la conocí,
o al del primer beso que le di,
o a la noche en que me enseñó su desnudez?

¿Cuánto por no haberla conocido,
o por no haberle dado aquél primer beso,
o por no haberle acariciado toda la piel?

¿Cuánto por acostarme y no despertar?
¿Cuánto por no encontrarla en los sueños?
¿Cuánto para que mis sueños se vuelvan realidad?

¿Cuánto por saber desde antes cuál de todos sus besos,
sería el último beso?
¿Cuánto por saber desde antes cuál de todas noches,
sería nuestra última noche, nuestra última historia juntos?
¿Cuánto por saber desde antes cuál de todos sus gemidos,
sería el último gemido?
¿Cuánto por saber desde antes cuál de todos sus abrazos,
sería el último abrazo?
¿Cuánto por saber desde antes cuál de todas las veces que nos reímos,
sería la ultima vez que nos reiríamos juntos?

¿Cuánto por saber cuál de todas las veces que me miró con amor,
sería su última mirada de amor?

Estas palabras son de dolor, cada letra es una lágrima y un suspiro.
Esto es sufrimiento porque ella va a otros brazos
y se acuesta lejos de mí.

Hoy de trasnoche salí a caminar hasta el amanecer y en cualquier
lugar ella podría estar,
quizás esté durmiendo sobre el pecho de su nuevo hombre.

¿Cuánto por no amarla más?

¡¡¡Dígame cuánto por no amarla más!!!